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¿Realidad o sueño?

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14 de agosto de 2013

Segundo Candidato

Y el verano pasa... ¡que no veas! Son hoy las costas del Levante las elegidas por los mozos y mozas naranjas de la crew dimentil para presentar el segundo candidato al HANDTUCHGOLD con la música del NODO de fondo.Una mañana de mucho calor, cielo ligeramente nublado y ausencia de vientos, ha permitido disfrutar del conocimiento y diversión al que nos tiene acostumbrados TIMELINE. - Dimento Raf -

TIMELINE INVENTOS, graaan elección para la mañanita de playa de hoy.


La Playita, la toallita...

Son hoy las costas del Levante las elegidas por los mozos y mozas naranjas de la crew dimentil para presentar el segundo candidato al HANDTUCHGOLD con la música del NODO de fondo.

Una mañana de mucho calor, cielo ligeramente nublado y ausencia de vientos, ha permitido disfrutar del conocimiento y diversión al que nos tiene acostumbrados TIMELINE.

En TIMELINE disponemos de una baraja de109 cartas con un invento en una cara y con su año de creación en su reverso. Cada jugador recibe sus cartas boca arriba (sin el año), jugando una de ellas en su turno en el centro, dónde se encuentra una carta recogida del mazo (esta sí con el año al descubierto). La colocamos a la izquierda de la pinta si creemos que el invento que jugamos es de una fecha  anterior a la misma o a su derecha si pensamos que es posterior. Si acertamos, pasa nuestro turno normalmente al siguiente jugador, que tendrá un nuevo intersticio temporal entre los dos inventos sobre la toalla y si no, descartaremos la carta jugada y cogeremos una del mazo. Gana el que antes acabe con sus cartas.

A ver si aquí...?

Una muy buena elección siempre y cuando la ausencia de viento fuerte no lleve al traste la línea de tiempo.

¡¡Probadlo!!

Música de la reseña: Where Are We Now? (2013) - David Bowie


Dimento Raf
'Jugón frustrado' y paseador de juegos en bolsa de tela.

Ludoteca: menos amplia de lo que él quisiera. Mengua con cada visita de su discípulo.
Ocupación actual: entrenador personal de Dimento Earl.

3 de junio de 2013

Mónaco mon amour

Surca veloz las calles monegascas al volante de un monoplaza autopropulsado por su arrogancia incombustible. Ayrton Raf, pentacampeón de la F1 en su modalidad de plástico y cartón, as del dado y rey de la velocidad lidera un año más la carrera y cada nuevo paso por meta es saludado con un sinfín de vítores por la masa enardecida congregada en la cara luminosa del tablero. - Dimento Earl -


Surca veloz las calles monegascas al volante de un monoplaza autopropulsado por su arrogancia incombustible. Ayrton Raf, pentacampeón de la F1 en su modalidad de plástico y cartón, as del dado y rey de la velocidad, lidera un año más la carrera y cada nuevo paso por meta es saludado con un sinfín de vítores y aplausos por la masa  enardecida congregada en la cara luminosa del tablero.

Narcisista compulsivo, este Kaisser de cuello achaparrado que compite con una corona de laureles bajo el casco, desoye las órdenes de equipo - su sentido común -  y en el paroxismo de la arrogancia, menospreciando a pecho descubierto esa amenaza en forma de bólido que se cierne sobre su alerón trasero, decide abordar el tramo final del circuito sin asumir demasiados riesgos, deleitándose ya en una victoria que mentalmente suma a su palmarés. Solo 30 casillas le separan del golpe de la bandera ajedrezada, otro más, que certificará su indiscutible supremacía dentro del llamado Círculo de Jugones, pero su inmediato perseguidor, un joven piloto de excéntrico bigote recién ascendido a la categoría reina del lanzamiento de dados, ha apurado al máximo la frenada y sale de la última curva al rebufo del todopoderoso líder del mundial, dispuesto a aprovechar esa ventaja aerodinámica y su mayor velocidad punta para superarle en la recta final. Con una marcha menor, como el número de caras con el que afrontar la tirada más decisiva del circuito, Ayrton Raf se escora a la derecha en un burdo intento de cerrar el paso a su rival cuando éste abandona su estela, pero todo es en vano y al borde de la línea de llegada, el adelantamiento más memorable jamás visto sobre la celulosa del Principado pone fin a la carrera.

Empañada la visera del casco por la incredulidad, el ex-campeón, poco acostumbrado a la derrota, apenas acierta a mantener el coche en pista tratando de reconocerse en la mancha difusa y menguante, cada vez más diminuta, que intuye reflejada en el espejo del retrovisor del nuevo y flamante ganador del Gran Premio de Mónaco: el advenedizo Sebastian Earl. "Una estrella caduca se apaga y otra nace deslumbrando al universo con su desparpajo" murmura para sus adentros antes de alzar embravecido los puños cerrados en dirección al techo de la habitación y gritar desesperado "¿Cómo es posible?"

30 minutos antes

Más temido en el paddock de Home Dimento por su documentadísimo y extenso perorar, siempre con un libreto de instrucciones a mano, que por su fortuna en los juegos con un cierto componente de azar ponderando la mera táctica, Bernnie Eclestone Raf, anfitrión y organizador de esta empresa automovilística, desgrana una por una la reglas del Fórmula D, título editado en el 2008 por Asmodée que ya cuenta con 4 fantásticas expansiones publicadas en nuestro país. El locutor oficial de la retransmisión da paso a la publicidad interrumpiendo una explicación pormenorizada de la normativa vigente y los anuncios de la BGG se suceden uno tras otro en una secuencia interminable que habrá de repetirse en los momentos más cruciales de la carrera.

Los entrenamientos libres y las sesiones clasificatorias se celebran a una sola vuelta en la modalidad para principiantes (básicamente porque así se nos antojó en su momento). Al simplificar la casuística de daños al vehículo imputando cualquier infracción a un marcador genérico de puntos de estructura, Sebastian Earl, probador de una escudería de presupuesto más bien humilde, formado en el método Avanzo lo que diga el dado que antaño desarrollase el mítico piloto argentino Dimento Fangio, demuestra una pericia innata en el manejo de la caja de cambios subiendo o bajando el número de caras del poliedro a lanzar según lo que convenga en cada turno y tirada.

Su trazada impoluta es digna de la telemetría más estudiada: entra en las curvas con la marcha oportuna, reduciendo cuando es preciso, aguanta en ellas el tiempo necesario respetando las paradas obligatorias estipuladas en función de su longitud, ángulo y dificultad, para evitar ser descalificado o acabar quemando frenos y neumáticos en la escapatorias de arena (vías muertas de asfalto en el circuito real, en el mejor de los casos, y una penalización equivalente al número de casillas en que se supere el límite de la curva en el de cartón), sale de ellas pisando acelerador y embrague a un ritmo de vértigo, y en las rectas se muestra intratable, pero sin comprometer la integridad de su carrocería.

A pesar de su inexperiencia, completa una vuelta magistral, la más rápida de la Q3 y logra hacerse, contra todo pronóstico, con la pole. El segundo mejor tiempo y puesto en la parrilla de salida recae en el gran favorito de la velada, Ayrton Raf. Haciendo gala de una displicencia muy celebrada por sus fans, el campeón se cruza con el aspirante de camino a la rueda de prensa y devuelve la tentativa de saludo de éste ofreciéndole una mano flácida tendida en una dirección mientras mira a la contraria acompañando el desaire con una ráfaga de guiños a las pitladies, esas modelos erguidas como estatuas presentes en el reservado de los pilotos. En el fondo, desprecia a ese bisoño advenedizo por considerarle incapaz de mantener la tensión competitiva necesaria cuando se aplique el reglamento avanzado a la partida.

Las condiciones climatológicas empeoran por momentos y la lluvia amenaza con hacer acto de presencia condicionando el transcurso de la carrera. Los monoplazas serpentean por la pista tratando de calentar las ruedas hasta alcanzar su posición en la parrilla; suena un crujir de nudillos y algunos participantes afinan la muñeca rebotando los dados contra el tablero. Semáforo en rojo. Es el momento de la verdad; el olor a gasolina y testosterona resulta embriagador. Sebastian Earl da la vuelta a su cuadro de mandos para chequear los puntos disponibles de neumáticos, frenos, caja de cambios, carrocería, motor y suspensión. Aunque no está previsto parar en boxes, los factores a considerar se multiplican y conviene planificar cada trazada con una mezcla de seso y dado. Rugen los motores; Ayrton Raf sostiene firme el volante y mira al frente confiado en sus muchas horas de juego. Luz verde, comienza el Gran Premio de Mónaco y un inoportuno corte de nuestros patrocinadores trastoca la narración...

35 minutos después, aquí y ahora

La bandera naranja bordada en fieltro de su escudería ondea en lo más alto del mástil y una extraña música de compás sietecuatrochesco brota de la megafonía acompañando los largos tragos que Sebastian Earl le propina al botellón de champán. Ni una gota de alcohol se desperdicia sobre el podio instalado en un tapete marcado por la ausencia del gran perdedor de la jornada.

Concluida la ceremonia de entrega de premios, Ayrton Raf reaparece en escena con la cabeza rapada y luciendo un conjunto de camiseta sin mangas, moreno ultravioleta e hipermusculatura desaforada de la que se sirve para voltear sin gruñiditos de esfuerzo el tablero y propone celebrar una carrera ilegal de deportivos tuneados por ciudad. Sin importarle dar positivo en los controles policiales, Sebastian Earl se aviene a participar en esta competición urbana de la que saldrá igualmente vencedor,  pero esa es otra historia y la publicidad no perdona...


Fórmula D está disponible en Dimento Games al mejor precio.

















B.S.O de la partida: B.S.O. El Golpe (1973) - Scott Joplin
Música de fondo de la reseña: Silent Machine (2012) - Twelve Foot Ninja
Entradas relacionadas: Dimentópolis: Una Mañana en las Carreras


Dimento Earl
'Neófito pendenciero' y discípulo de Dimento Raf.

Ludoteca: préstamos y alguna adquisición vitalicia.
Ocupación actual: reciclando el karma por todas las partidas no echadas.

27 de mayo de 2013

Una mañana en las carreras

Los rayos de luz proyectaban sombras nítidas sobre el ardiente asfalto del circuito. Mónaco vibraba con especial vehemencia aquella mañana mientras sorbía las últimas gotas de mi bebida carbonatada y ajustaba los retrovisores. Dimento Earl se encontraba unos puestos por delante en la parrilla de salida.  Le vi girarse hacia mí mostrando la peor imitación de Steve McQueen que jamás pude imaginar, alzando su pulgar para luego señalarme con su típica mueca burlona. Avisaron por megafonía de la inminente salida, miré al cielo, me enfundé las gafas y cubrí hasta la nariz con mi pañuelo ajedrezado. Iba a ser una larga carrera. - Dimento Raf -

Los rayos de luz proyectaban sombras nítidas sobre el ardiente asfalto del circuito. Mónaco vibraba con especial vehemencia aquella mañana mientras sorbía las últimas gotas de mi bebida carbonatada y ajustaba los retrovisores. Dimento Earl se encontraba unos puestos por delante en la parrilla de salida.  Le vi girarse hacia mí mostrando la peor imitación de Steve McQueen que jamás pude imaginar, alzando su pulgar para luego señalarme con su típica mueca burlona. Avisaron por megafonía de la inminente salida, miré al cielo, me enfundé las gafas y mecubrí hasta la nariz con mi pañuelo ajedrezado. Iba a ser una larga carrera.

Velocidad, soy velocidad…

Tableraco y ambientorro en Montecarlo.

Formula D es un juego de 8 años en adelante, de 2 a 10 jugadores, creado por Laurent Lavaur y Eric Randall e ilustrado por Nicolas Caniaux, Stéphane Poinsot y Arnaud Simon-Laforet. Se editó en nuestro país por Asmodee en 2008.

E-N-O-R-M-E. Así es el tablero. Bueno, así son los dos tableros que hay que unir para hacer un circuito. Por un lado tiene el  de Mónaco y por el otro al más puro estilo Need for Speed. A los mandos de nuestro monoplaza, competiremos contra los demás jugadores recorriendo el circuito correspondiente, tirando dados diferentes en función de la marcha en la que estemos. Las curvas están acotadas de manera que en nuestro turno habremos de parar en ellas en una, dos o tres ocasiones, dependiendo de su dificultad. Dos modos de juego, uno fácil, para jugar con cualquiera y otro normal, con bastantes más parámetros que le dan más realismo a la experiencia de juego.

Los circuitos están divididos en casillas y dispondremos de un control individual donde nuestra palanca de cambios indicará en que marcha nos encontramos. Los coches una monada, veinte nada menos (10 para fórmula y 10 de tunning).

Empieza la carrera: Dimento Earl sale en primera posición pero se le cala el motor, bizqueando y permitiendo así a Dimento Raf salir en 1ª (dado amarillo) y ponerse en cabeza. Dimento Raf cambia a segunda (dado naranja) y Dimento Earl  arranca por fin en 1ª - ¡OOOOOHHHH! -, quedando más y más atrás. Dimento Raf cambia a 3ª(dado rojo) para encarar la primera curva del circuito mientras saluda a las féminas  y Dimento Earl, ahora sí, continua con normalidad, así como la carrera. Dimento Raf, confiado por lo acontecido en la salida, no ve como Dimento Earl le pisa los talones al salir de la curva de Loews, aprovechando éste para cambiar a 4ª (dado verde) y adelantarle. Dimento Raf contempla anonadado como su rival cambia a 5ª (dado morado) para alejarse a la velocidad del sonido, así como sus opciones de victoria.

Dimento Earl atravesando la línea de meta. Atrás y lejos, muy lejos Dimento Raf dándo una vuelta, sin prisas.

Sueltas las orejeras del gorro de cuero, Dimento Raf adopta la postura al volante más aerodinámica e ilustre que puede para atravesar la línea de meta en último lugar:

- Dimento Earl, ¡juro qué jamás volverás a vencerme!... ¿o tal vez sí?


Fórmula D está disponible en Dimento Games por 35,50 €.

B.S.O de la partida: B.S.O. El Golpe (1973) - Scott Joplin
Música de fondo de lareseña: The Way we Were (1973) - Barbra Streisand
Entradas relacionadas: Jugando con mi enemigo - Mónaco mon amour

Dimento Raf
'Jugón frustrado' y paseador de juegos en bolsa de tela.

Ludoteca: menos amplia de lo que él quisiera. Mengua con cada visita de su discípulo.
Ocupación actual: entrenador personal de Dimento Earl.

9 de mayo de 2013

Caminando Entre Dinosaurios

El éxodo por el desierto era lento y pesado. En el horizonte, las montañas heladas marcaban nuestro destino, otro más, mientras las cabezas de los saurios se balanceaban suavemente en melódica sincronía. El gran cometa permanecía esta vez por demasiado tiempo en el carmesí firmamento, bajé la cabeza apesadumbrado por el calor y el futuro incierto de mi raza. Durante años hemos trabajado por la evolución de nuestros saurios y su expansión por el mundo, preparándolos en nuestros laboratorios para resistir las frecuentes y brutales inclemencias metereológicas y las ocasionales batallas territoriales, pero el final se acerca… - Dimento Raf -

El éxodo por el desierto era lento y pesado. En el horizonte, las montañas heladas marcaban nuestro destino, otro más, mientras las cabezas de los saurios se balanceaban suavemente en melódica sincronía. El gran cometa permanecía esta vez por demasiado tiempo en el carmesí firmamento, bajé la cabeza apesadumbrado por el calor y el futuro incierto de mi raza. Durante años hemos trabajado por la evolución de nuestros saurios y su expansión por el mundo, preparándolos en nuestros laboratorios para resistir las frecuentes y brutales inclemencias metereológicas y las ocasionales batallas territoriales, pero el final se acerca…

Se oyó un crujido infernal, un eco brutal, volteando súbitamente mi saurio la cabeza y tirando a Dimento Earl de su montura  a golpe de morro. Fue mágico verle bizqueando agitar las extremidades como un gato cayendo a cámara lenta y estampándose de bruces bajo la mastodóntica polvareda, el único sabor amable de la tremenda derrota por la que me hizo pasar.

Materiales para la extinción.
EVO es un juego de dos a cinco jugadores (con un tablero distinto según su número), creado en 2001 por Philippe Keyaerts e ilustrado por Cyril Saint Blancat, Stéphane Poinsot y Stéphane Gantiez (cuanta gente), y editado en España por Asmodée en 2011. Otra de esas compras inducidas por el buen hacer de los videos de  5 Minutos por Juego.

De aspecto impecable (menudo trabajo de ilustración chulo) y buenos materiales, EVO tiene el encanto de combinar experimentación genética de dinosaurios a golpe de puja y conquista a fuerza de supervivencia.
En Evo tendremos que sobrevivir hasta la extinción total (sí, jugaremos sabiendo que vamos a morir en cualquier caso), liderando uno de los clanes nómadas de la isla de Khrah.

Mueve los bichitos de aquí para allá, no sea que te vayan a coger frío... o calor, ¡o lo que sea!

La Rueda de Clima, se encargará de indicarnos qué zonas están libres de peligro y en cuáles se ha de estar preparado para no desaparecer.  En el laboratorio genético pujaremos por turnos por los mejores genes, pagado puntos de mutación y adquiriendo distintas habilidades (como resistencias a las distintas climatologías, entre otras) para luego mover nuestros dinosaurios por la isla procreando y extinguiéndose después si permaneciesen en zonas sin la debida protección. En función de los dinosaurios  que tengamos al final de la ronda, ganaremos puntos de mutación (el que más tenga al final, gana) y así procederemos hasta la llegada del meteorito, el día de la extinción total…

Soberana la paliza que tuve que sufrir de manos de Dimento Earl, alumno aventajado en esto de controlar la evolución y la extinción de las especies. Cuando el meteorito estaba a punto de colisionar, yo solo contaba con un dinosaurio (ocho él), e infinidad de puntos menos, por lo que me alegré cuando, mientras le ofrecía mi mano para ayudarle a levantarse después de la caída a lomos de su saurio, un fogonazo dictaminó el final de la partida… y del mundo.


Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.

B.S.O. de la partida: Parque Jurásico (1993) - John Williams
Música de fondo de la reseña: Bass Comunion - Drugged Suite
Artículos relacionados: Jugando con mi enemigo - La extinción cretinácica

Dimento Raf
'Jugón frustrado' y paseador de juegos en bolsa de tela.

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