La primera y única tienda regentada por los Dimentos

¡Conócenos en www.dimentogames.com!

Aventureros al Tren Europa - La Bomba

Saboteadores anarquistas para un juego con mucha mecha que descarriló antes de llegar a su destino, la imprenta

Sinaí

Producciones el Sarcocéfago presenta... Sinaí

Los Dimentos Patton y Rommel se están sacudiendo de lo lindo en las arenas del desierto al grito de ¡Viva la Guerra!

Carkhatán Horror

Carkhatán Horror

¿Realidad o sueño?

Mostrando entradas con la etiqueta MB. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MB. Mostrar todas las entradas

22 de mayo de 2013

Disculpe, ¿dónde queda el Control Central?

¡Dimento Raf! ¿Por qué me has abandonado? Por culpa de mis pecados fui absorbido molécula a molécula por un haz de luz carmesí, fui arrastrado al otro lado del espejo virtual y fui arrojado a un páramo de celulosa y plástico aquilatado en las factorías de MB, donde traté de preservar de una pieza mi pellejo miniaturizado en la rejilla de juego de Zaxxon, el robot asesino. Asistí al relato de las faltas que se me imputaban en silencio y cabizbajo, incapaz de alegar nada en mi defensa. Todo era cierto, la indiferencia hacia los videojuegos durante la niñez, el desprecio juvenil dirigido contra el mundo arcade y la actitud desdeñosa hacia los objetos vintage y cualquier cosa con aroma a nostalgia exhibida desde que tengo uso de razón eran irrefutables. - Dimento Earl, reflexivo a su manera -

Por culpa de mis pecados fui absorbido molécula a molécula por un haz de luz carmesí, fui arrastrado al otro lado del espejo virtual y fui arrojado a este páramo de celulosa y plástico aquilatado en las factorías de MB. Una infancia iconoclasta no enmendada en los años de prepúber era el delito esgrimido por mis jueces y captores: la Desproporcionada Reina de Corazones y el menor y más caprichoso de los descendientes de Hal 9000, Control Central, un mega-servidor ávido de poder, entre 900 y 1.200 veces más inteligente que mi mentor y dicen las malas lenguas que dispuesto a volatilizar el universo con tal de apropiarse de su ludoteca. Condenado a una muerte segura, preservar de una pieza mi pellejo miniaturizado en la arena de su rejilla de juego iba a requerir de una proeza digna de Neo Chaqueta de Cuero: batir al imbatible, al robot psicópata por todos conocido, al malvado Zaxxon.

- ¡Dimento Raf! ¿Por qué me has abandonado? - pensé antes de escuchar el veredicto...
Si los hermanos Wachowsky tejieron el tapiz de Matrix tirando del ovillo de Carroll y las costuras de Tron, me asusta pensar lo qué serían capaces de hilvanar los Dimento Brothers.
Asistí al relato de las faltas que se me imputaban en silencio y cabizbajo, incapaz de alegar nada en mi defensa. Todo era cierto. La indiferencia hacia los videojuegos durante la niñez, el desprecio juvenil dirigido contra el mundo arcade y la actitud desdeñosa hacia los objetos vintage y cualquier cosa con aroma a nostalgia exhibida desde que tengo uso de razón,  todo aquello que se me afeaba era cierto y los argumentos, irrefutables. Si no me creéis o juzgáis exagerados los cargos apuntados en este sumario, reservar vuestra incredulidad para quien pueda merecerla. Hechos probados:

- El día que vi a mi hermano mayor hurgando con un destornillador de precisión en la pletina conectada al spectrum, al parecer, peaje obligatorio para sintonizar en aquel viejo televisor en blanco y negro de mierda  el Galaxians y el Green Beret, no volví a estrujarme las yemas contra su teclado. Tenía un metro y poco de estatura y siempre he sido perezoso, pero autosuficiente. He renunciado, desde entonces, a ser dueño de cualquier videoconsola. Puede que una Ninpondo lo hubiera cambiado todo; nunca lo sabré.

- Mi infancia transcurrió alejada de las salas recreativas hasta el punto de solo poner el pie en una de ellas durante las visitas familiares navideñas a mis abuelos en Salamanca. Y esas incursiones fugaces al Picadilly solo duraban lo que la misa en la que en teoría andábamos postrados.

¡Vade retro Spectrum!
- Siendo ya un adolescente, fui un asiduo de los billares del barrio, pero no recuerdo haberlos frecuentado con intenciones estrictamente lúdicas y la mayor parte de las veces, me conformaba con mirar adormecido a otros colegas de ojos enrojecidos matar el tedio jugando al futbolín.

- No conservo fotografías analógicas, he regalado películas y libros, he tirado cds originales a la basura como quien se deshace de un trapo raído y sospecho que hay oscuros intereses crematísticos en el regreso del vinilo y el culto inducido a todo lo añejo.

Dada esta ausencia total de antecedentes, acaté la sentencia sabedor de que cualquier réplica, además de fútil, enardecería aun más los ánimos justicieros de la malvada CPU y su macrocefálica secuaz. ¡No estaba dispuesto a ser linchado por una turba de cartas de póquer sin antes de medirme a Zaxxon, el Autómata Asesino! Tragué saliva con sabor a hule y celofán y apreté los puños de polietileno dispuesto a ver ejecutado en el acto mi condena, pero ésta se hizo esperar porque, mientras tanto, en el mundo real...

Un torrente de baba había desbordado la comisura de mis labios y surcaba parsimonioso la mejilla antes de precipitarse en caída libre hacia el tablero. La cabeza ladeada y las extremidades flácidas propias de un muñeco de ventrílocuo entre actos, los ojos en blanco y la secuencia de silencio-mugido, silencio-mugido, eran sintomáticos de algo peor que el aburrimiento. Ajeno a esta suerte de desdoblamiento ludoastral,  a este trance inverso, Dimento Raf peroraba sobre la "confluencia de aficiones y recuerdos" encarnada  por ese juegazo inspirado en un popular arcade de Sega de los ochenta. Y el fantasma de los veranos pasados consumaba su pretensión de abotargarme el cerebro a golpe de anécdotas iterativas,  aprovechando mi estado de parálisis absoluta. No en vano, a escasos tres palmos de mi barbilla y sobre el tapete...

A causa de mi poca fe en la paleo-informática, di con mis huesos escépticos en una cárcel de cartón, compartiendo celda, cháchara y destino con 2 históricos penados: Dimento Tron (apócope de tronco) y Dimento Ram. Al contrario que en la película, no tuvimos el menor reparo en deshacernos de este último, un secundario vulgar y del montón, tras unos pocos microciclos de confinamiento: al carecer de profundidad, el espacio escasea en este universo 2D y ninguno de nosotros estaba dispuesto a compartir intimidad y litera con él. De rebote, pudimos entrenar más y mejor en el lanzamiento de discos y las carreras de motos, mejorando la sincronía requerida para afrontar con garantías un reto por parejas en el que...

Cada jugador controla 2 aviones de combate cuyo cometido es derribar uno por uno al pérfido Zaxxon antes que su contrincante, logrando así alcanzar la Torre Input/Output donde contactaría con mi yo programador-interior quien, con un par de líneas de código, me daría la clave para derrotar al Galimatazo y escapar por el orificio dilatado de una madriguera de conejo, o algo por el estilo.

Pero antes de enfrentarte a tú diabólico rival, deberás alcanzar con cada uno de los cazas una serie de objetivos diseminados por el tablero que obstaculizan tu avance: torretas, depósitos de combustible, salones de té psicóticos, programas al acecho y guardianes de la torre seccionados y dubitativos.

Dimento Raf, muy diestro en el manejo de sus misiles y el mejor piloto sobre la mesa, logró escapar al ángulo de tiro hexagonal de este Golem de hojalata mientras yo, abatido una vez tras otra,  era obligado a volver sobre mis pasos para tratar de completar una misión imposible.  

Derrotado por el Control Central, quedé atrapado en las planicies de la edición para tablero de un retrogamer viejuno, inmovilizado en un estado de catatonia que mi maestro confunde con la complicidad y recluido de por vida en un ciclo niño-adolescente-adulto-niño que no termina de cuajar.

Recreación con cierta sorna de mi derrota a manos de Dimento Raf


Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.

B.S.O de la partida: Tron Legacy - Daft Punk
Música de fondo de la reseña: Crack the Sky (2009) - Mastodon
Entradas relacionadas: Tiempos Viejunos - Zaxxon: Retrogamers de mesa

Dimento Earl
'Neófito pendenciero' y discípulo de Dimento Raf.

Ludoteca: préstamos y alguna adquisición vitalicia.
Ocupación actual: reciclando el karma por todas las partidas no echadas.

15 de mayo de 2013

Zaxxon: Retrogamers de Mesa

Recuerdo a mi padre jugando ocasionalmente a los marcianitos, a los comecocos y a los pinball, la creme de la creme tecnológica de la época que me dio a conocer el mundo de las maquinitas. Poco a poco, entrarían en casa los Game&Watch de Nintendo, nuestro primer PC con 48 mb de disco duro o la Master System. Pero el cacharrito que más me marcó fue mi querido Spectrum de teclas de goma. Con él, jugaba y jugaba a tantos juegos como me era posible… - Dimento Raf -

Recuerdo a mi padre jugando ocasionalmente a los marcianitos, a los comecocos y a los pinball, la creme de la creme tecnológica de la época que me dio a conocer el mundo de las “maquinitas”. Poco a poco, entraron en casa el Spectrum 48k, los Game&Watch de Nintendo, nuestro primer PC con 48 mb de disco duro, la Master System, la Game Boy, la Mega Drive… fuera ya de casa de mis padres, conseguí la PlayStation, la Dreamcast de Sega, la Play 2 y ya con hijos, la Nintendo DS, la PSP y la Xbox 360, ¿o eso lo consiguieron ellos?

El cacharrito que más me marcó fue sin duda mi querido Spectrum de teclas de goma. Con él, jugaba y jugaba a tantos juegos como me era posible (sobre todo después de la comercialización de las cadenas con doble pletina), entre los que estaba un juego de aviones siderales de U.S. GOLD un tanto feucho al que me obstinaba en jugar para llegar a ver ese tocho final que no vi en el pasado:


Tiempo atrás y de vacaciones como todos los veranos en el levante, el bar-restaurant del camping que daba a la playa estaba bombardeado por ecos de disparos laser y clicks de botones frenéticamente aporreados. Zaxxon estaba allí en forma de enorme mueble, al que apenas podía asomarme de puntillas para pasar las horas muertas contemplando con impotencia como maljugaban los chicos mayores. Al verano siguiente, ZAXXON había mutado a COMMANDO, lo que me privó por el momento de ver su desenlace final (pero no de disfrutar de un juego mucho mejor, sin duda). Quién me iba a decir que lo viviría en una mesa de juego y no en una pantalla

Ochentero a más no poder. ¿Qué demonios hace el Genial del genial Knizia ahí?

ZAXXON es un juego para niños de 7-14 años y de dos a cuatro jugadores, publicado en nuestro país por MB en 1983 y que recoge sorprendentemente bien el aroma de la recreativa.

 enemigo
Para ganar, sólo tienes que destruir a Zaxxon, “pernicioso robot armado”, con cada uno de tus dos cazas, atravesando zonas antiaéreas, salvando con altura los muros divisorios, entrando en zona de combate con el contrincante y consiguiendo los ítems apropiados para completar la misión.

Si eres destruido, tendrás que volver a empezar, pudiendo continuar la partida en un punto más avanzado a mitad de misión, emulando así a la recreativa hasta en los CONTINUES sin la necesidad, eso sí, de echar otros cinco duros.

Una experiencia retrogamer total si la acompañas de la banda sonora de Tron Legacy.



Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.

B.S.O. de la partida: Tron Legacy - Daft Punk
Música de fondo de la reseña: Tesseract - Concealing Fate
Entradas relacionadas: Jugando con mi enemigo - Disculpe, ¿dónde queda el Control Central?

13 de mayo de 2013

¿Qué te apetece hacer?

Eterna pregunta con matices ociosos que suele aparecer para dar sentido al tiempo que no nos dicta la rutina. Aquella tarde no nos apetecía aniquilarnos mutuamente de maneras analizadas, no, yo quería matar sin sutilezas y, ¿qué mejor manera de hacerlo que tirándole a mi marido una lámpara en la cabeza? Habemus juegum, “La Herencia de la Tía Ágata". Aunque lo traje de casa de mis padres, era virtualmente de mi hermano Dimento Edu, el menor de dos hermanos muy cabrones, los cuales aprovechaban cualquier época de regalo para manejar su dulce y confiado cerebro, haciéndole pedir los juegos que ellos, por una edad mentalmente enmascarada, ansiaban. Primera colaboración en De Dimento a Dimento. Houoyy, con todos ustedes:

- Dimenta Est -

-¿Qué te apetece hacer?

Eterna pregunta con matices ociosos. Suele aparecer para dar sentido al tiempo que no nos dicta la rutina. Siempre va acompañada de la consecuente respuesta, -no sé, lo que tú quieras- y aunque la realidad aguarda en cada mente esperando que la otra persona adivine sus intenciones, la respuesta definitiva siempre la tiene o Dimento Raf  (el cual no se encontraba) o, en su defecto,  internet, pero uniendo ambos conceptos encontramos De Dimento a Dimento y nos sentimos iluminados,- ¡hay que jugar, a lo que sea pero hay que jugar!-. Ahora “sólo” quedaba elegir el juego.

Esa tarde no nos apetecía aniquilarnos mutuamente de maneras analizadas, no, yo quería matar sin sutilezas y, ¿qué mejor manera de hacerlo que tirándole a mi marido una lámpara en la cabeza? Habemus juegum, "La Herencia de la Tía Ágata".


Aunque lo traje de casa de mis padres, era virtualmente de mi hermano Dimento Edu, el menor de dos hermanos muy cabrones, los cuales aprovechaban cualquier época de regalo para manejar su dulce y confiado cerebro, haciéndole pedir los juegos que ellos, por una edad mentalmente enmascarada, ansiaban. Solo le dejamos el tiempo justo para que lo abriera y no se encariñara. Lo metimos en la habitación de mi hermano Dimento Alfonso y de allí no salió más. Teníamos la coartada perfecta, ya que ambos fumábamos; Edu era muy pequeño y su salud era lo “primero”. No le dejábamos entrar,  claro, el ambiente estaba viciado en todos los sentidos. Aún hoy conserva ese olor a tabaco y arrepentimiento.

El juego lo comparo con el Cluedo, pero claro, hay que tener en cuenta que es a partir de 9 años y se supone que los niños no tienen tanta malicia como para ubicar la escena del crimen y el utensilio relacionado con el asesinato, pero básicamente es lo mismo. La historia va de una viejuna ricachona que muere y, como no tiene descendencia (porque su gato, aunque guarda cierto parecido, no vale), hace que los empleados de los que disponía (incluido el gato), busquen matar al resto para quedarse con su inmensa fortuna.

Sí, mucha pasta, pero la casa es de cartón y cada vez que juegas la tienes que montar, vamos que es del Ikea. Se reparten los personajes y quedan otros de reserva, por si mataran a todos los que tenías. ¡Ay, la que puedes liar con el ansia homicida! Luego, según caes en las trampas, coges la carta correspondiente, que indica de una manera muy visual la forma de matar/morir.


Recordemos que es para mentalidades a partir de 9 años, cuerpos de treinta y pico, y que no es el Zombies!!!. Pero pasas un rato entretenido. El fallo es que has de situar muy bien el queco para poder rematarle, o bien con la lámpara o con la estatua o para quemarle en la chimenea. No obstante, en mi casa, si no te sale a la primera, se repite, ¡porque matar hay que matar! Esta  filosofía fraticida es la causa del aspecto algo deteriorado de los quecos que, como todo en casa de la tía Agata, están hechos de cartón.

Y aunque no hay mucho lugar para la picaresca, siempre te puedes suicidar para hacer creer al contrario que no eres un personaje determinado y así lograr abrirte camino con otro. En cualquier caso, echo en falta más malicia; no me sacia.

Lo peor de lo peor es que siendo “mí” juego, ganara por dos veces el listo de turno, al que evidentemente no rematé, Tiempo al tiempo. Y lo mejor de lo mejor es que no tengo solo un juego, conservo una parte de mi vida que recuerdo cada vez que abro esa caja y respiro sentimientos olvidados.


¡OKUPA De Dimento a Dimento!

¿Quieres que te cedamos esta sección para reseñar algún juego? Mándanos tus textos y un par de fotos de la quedada a dimentogames@gmail.com. Tras superar los rigurisísimos filtros editoriales,  ideológicos y gramaticales de los autores del blog, se publicarán intactos.


Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.