La primera y única tienda regentada por los Dimentos

¡Conócenos en www.dimentogames.com!

Aventureros al Tren Europa - La Bomba

Saboteadores anarquistas para un juego con mucha mecha que descarriló antes de llegar a su destino, la imprenta

Sinaí

Producciones el Sarcocéfago presenta... Sinaí

Los Dimentos Patton y Rommel se están sacudiendo de lo lindo en las arenas del desierto al grito de ¡Viva la Guerra!

Carkhatán Horror

Carkhatán Horror

¿Realidad o sueño?

10 de junio de 2013

Quien pierde...¡¡GANA!!

Dimento Raf no recuerda en que momento perdió éste juego (como tantos y tantos otros que quedaron vete a saber dónde) y Dimento Earl sabe a ciencia cierta que jamás lo jugó con nadie. Uno solucionó tiempo ha parcialmente su pérdida por Ebay y el otro lo subsanó echando unas cuantas partidillas en compañía de su mentor y la progénie de éste: Dimento Raf Jr. y la Reina Cersei. - Dimento Raf & Dimento Earl, dimentos del todo -


Dimento Raf antes de empezar la partida

- ¿Eso qué es?

- El MAD, Dimento Earl...

- Le faltan piezas.

- Como a casi todos los Viejunos, Dimento Earl...

- Querrás decir como a casi todos TUS viejunos..

- Como a casi todos los Viejunos, Dimento Earl...

- ... Te veo raro...


Dimento Raf no recuerda en que momento perdió éste juego, y Dimento Earl sabe a ciencia cierta que jamás lo jugó con nadie. Uno solucionó tiempo ha parcialmente su pérdida por Ebay y el otro lo subsanó echando unas cuantas partidillas en compañía de su mentor y la progénie de éste: Dimento Raf Jr. y la Reina Cersei.


Sí, los billetes no son los originales, son los del Monopoly. ¿Casualidad?

MAD, El Mundo al Reves: Quien Pierde... !!Gana! es un juego basado en la revista MAD de 2-4 jugadores, recomendado para edades de 8 años en adelante (los niños de 5 años también se lo pasan bomba) y publicado por Parker Brothers en 1979 y por Juegos Borrás en nuestro país en 1980. Aspecto gráfico impecable, una maravilla de ilustraciones y sketchs sacados de la revista, en un momento - años 70- de verdadera delicia visual.

Por aquel entonces MAD era una referencia mundial, no sólo por su crítica al modo de vida Estadounidense, también por su cuidadísimo aspecto visual y la grandísima calidad de sus guionistas y dibujantes.

Hablar de MAD es hablar de azar y demencia en estado puro. Un juego que emula y tal vez evidencia a partes iguales al eterno Monopoly en el hecho de dar vueltas a un tablero sin ton ni son dependiendo de la suerte en los dados, haciendo lo que te dicen las casillas para ganar o perder dinero.


Recibimos 10000 dólares para comenzar la partida. El objetivo, ser el primero en perder todo tu capital. Parece sencillo, pero a lo largo del recorrido nos encontraremos con la obligación de cambiar nuestro dinero con otro jugador o incluso cambiar de posición en la mesa de juego. Id borrando la palabra "estrategia" del diccionario. Los dados han de ser tirados con la mano izquierda si no quieres incrementar tu patrimonio, la dirección a seguir en el tablero es contraria a la habitual, perdiendo 500 dólares en cada paso por SALIDA. A veces hay que coger cartas que no hacen absolutamente nada y otras hacer lo contrario de lo escrito para  perder más y más dinero.


Las partidas son rápidas y divertidas, aunque hay que reconocer que es un viejuno complicado de sacar en las reuniones adultas. No tiene ninguna chicha. Con los niños es otra cosa, perfecto para centrar y divertir durante un rato a peques aburridos y desatados por la ausencia de horario escolar en estas tardes huecas de fin de curso.


Solo la memoria es capaz de retroceder en el tiempo, aunque no demasiado en el caso de Dimento Earl. Pero quién sabe, puede que los viejunos del futuro se encuentren enDimento Games.

Dimento Earl después de perder la partida ante la soberana Reina Cersei.

Música de Fondo de la Crónica: My name is mud (Pork Soda - 1993) - Primus



5 de junio de 2013

¿Sabías que...? Hoy, Esclavistas Von Catán

¿Sabías que en los 80, el colectivo Kolonialverein diseñó un prototipo idéntico en lo esencial al eurojuego de mesa más popular de todos los tiempos? ¿O que solo el espíritu timorato de las editoriales impidió su publicación cuando Klaus Teuber aun ejercía como protésico dental y los ahora célebres Descubridores no se habían asomado siquiera a las puertas de su imaginación? - Dimentos Raf & Earl, Licenciados en casi todo por Google y la Wikipedia -

"El peligro de hurgar en la memoria y remover las aguas del Pasado es observar que las mecánicas del Gran Juego, aun siendo más sofisticadas que antaño, no han cambiado y persiguen un objetivo común." Dimento Raf, enamorado de sí mismo.

"Sí, sí, seguro que el lenguaje ha refinado la experiencia de lo siniestro, de lo salvaje y brutal, disimulando su iniquidad bajo el barniz de lo moderno... Ahora bien, para serte sincero, yo prefiero el plástico a la madera." Dimento Earl, a lo suyo.

¿Sabías que a mediados de los 80, la Deutscher Kolonialverein, asociación de reconocido prestigio en el circuito lúdico independiente radicada en Munich, diseñó un prototipo idéntico en lo esencial al eurojuego de mesa más popular de todos los tiempos, aunque basado en un episodio histórico execrable e ignominioso para la especie en su conjunto?

¿Sabías que solo el espíritu timorato y la falta de visión comercial de los ejecutivos de las editoriales impidió su salida al mercado cuando Klaus Teuber aun ejercía de protésico dental a jornada completa y los ahora célebres Descubridores no se habían asomado siquiera a las puertas de su imaginación?

Nosotros sí, pero por humildad no teníamos previsto contarlo. Hasta ahora.

Será porque con la llegada de la jornada escolar intensiva, las partidas programadas y pendientes de jugar se nos acumulan y no tenemos grandes hazañas acaecidas sobre el tapete que reseñar; será porque la fiel audiencia del blog es omnívora y degusta con igual placer y fruición un artículo regurgitado durante horas en la mollera de su autor que una entrada-filler * escrita a vuelapluma por los dimentos en comandita, o será porque el hedor de las directices procedentes de las autoridades financieras recomendando suprimir el salario mínimo interprofesional nos retrotrae al contexto laboral en que se desarrolla el juego en cuestión. Sea por lo que fuere, hemos decidido desbrozar a machetazos la senda del Conocimiento y compartir contigo, querido lector, esta lección de Historia en forma de crónica sin moraleja. Ahí va eso.

Esclavistas Von Catán, proyecto inédito de 2 a 4 jugadores diseñado en régimen de cooperativa por el colectivo Kolonialverein mucho antes del auge del crowdfunding, en 1985, cuando se cumplía el primer centenario de la Conferencia de Berlín, e ilustrado por un sobrino-nieto de Hergé. Ambientado en el África de finales del siglo XIX, los creadores de esta demo proponían a sus coetáneos meterse en el pellejo de unos intrépidos exploradores al servicio de los grandes imperios coloniales europeos de la época. Su misión, someter a la población autóctona, hacerse con el control de las materias primas del continente negro y expoliarlas a dos carrillos antes que el resto de sus rivales. Al acabar el último turno, el contendiente que hubiese obtenido una mayor puntuación, que solía coincidir con el ocupante más diestro en lo que a aprovecharse y joder al prójimo se refiere, era el encargado de pilotar el zeppelín fletado para evacuar a los miembros de la Administración blanca en su huída del azote de la guerrilla Mau Mau.



Cuatro eran las naciones participantes en esta loca carrera hacia el Progreso: Alemania, Bélgica, Francia y Gran Bretaña. A la hora de decidirse por un bando u otro, además de su grado de afinidad sentimental e ideológica, los jugadores debían considerar que la ubicación en el mapa de las construcciones que recibía de inicio cada una de las potencias - dos asentamientos y dos vías de comunicación - estaba determinada de antemano: los ingleses se situaban en las proximidades de los extremos del eje norte-sur; los franceses hacían lo propio en la perpendicular de este a oeste; los súbditos belgas orbitaban en torno a la casilla yerma central, y los alemanes, si bien eran libres de fijar a su antojo las coordenadas de sus primeras bases, debían esperar a que el resto de países hubiesen establecido sus posiciones de partida para sumarse al festín. Un anexo a las instrucciones preveía un modo pacífico de resolver los conflictos que pudiesen derivarse de esta elección, pero la única copia de las FAQ que llegó a circular desapareció sin dejar rastro.

A modo de homenaje a los cartógrafos decimonónicos responsables del trazado casi rectilíneo de las fronteras africanas, el tablero era un hexágono perfecto conformado por losetas de seis lados divisibles en tres grandes categorías: un perímetro costero con determinadas zonas portuarias en las que prosperar canjeando mercancía a buen precio, la superficie continental, rica en recursos sin explotar,  y el enclave céntrico y estéril ya mentado en el párrafo anterior, el corazón de las tinieblas de Catán, el eje donde debía colocarse, en principio, a un peón mercenario tallado en ébano muy hijo de puta e inspirado por eso mismo en el rey Leopoldo II. La edición especial proyectada por sus autores, además de tantas fustas como posibles jugadores, incluía una foto adhesiva del monarca y un escupidero decorativo en cuyo fondo iría pegada.

Las materias primas disponibles en las 19 zonas interiores, una por parcela, eran cinco: oro, diamantes, caucho, marfil, y mano de obra de saldo, todas imprescindibles para levantar y conectar entre sí las infraestructuras con las que podía ampliarse el número de territorios a saquear. Y sobre cada una de ellas se disponía un marcador identificativo con un número del dos al doce, como en Watchmen o casi. Las reglas para proveerse de tales riquezas y el sistema general de juego no diferían ni un ápice de las del hoy aplaudidísimo, pero posterior, Colonos de Catán. Inquietante, ¿verdad?

Y por si fuera poco, en los archivos de la asociación se han encontrado apuntes y bocetos de expansiones muy similares a las que con siglas casi idénticas han venido copando los estantes de la tiendas en los últimos años, como una ampliación para familias numerosas de 5 a 8 miembros incluyendo a clásicos de la Colonización como España, Italia, Holanda y Portugal o una versión futurista centrada en la extracción de litio, petróleo y coltán que nada hubiera tenido que envidiar a los actuales guiños dirigidos a los trekkies en particular y a los fanáticos de la ciencia ficción en general.

Debido a causas aún no esclarecidas, un proyecto que reunía todas las cualidades necesarias para convertirse en un éxito sin precedentes, no llegó a mecerse siquiera en el maternal regazo de una editorial. Habría que aguardar una década de brazos cruzados hasta que un producto similar fuese capaz de colmar las expectativas latentes de muchos, esparciendo el virus eurogamer con una fuerza nunca vista y sembrando de jugones el continente y el Kosmos.

Si la agenda nos lo permite, la próxima semana, en Sabías que, abordaremos otro expediente del misterio: Carkhatán Horror, ¿realidad o leyenda?

Ninguna tienda que se precie renunciaría a poner a la venta semejante prodigio lúdico, pero de momento, nos conformamos con ofrecerte su secuela más conocida, Colonos de Catán, por 39,55 €. Visítanos en Dimento Games.

* Para consultar la definición de este dimento-término,  seguir este enlace: ¿Entradas filler? Hablemos de palabras?


Música de fondo de la crónica: Live at the Village Vanguard (1961) -John Coltrane

4 de junio de 2013

SATOR AREPO TENET OJETE ROTAS

El Guardián no es el de antaño. Su fuerza ha ido menguando con cada giro invocado al laberinto del Pozo de los Pecadores durante los milenios que lleva al cargo y el caos ha sabido aprovechar esa debilidad para descolocar algunos de los volúmenes que evitan su resurgir. Los libros levitan repartidos por la enorme oquedad con magia primigenia, esparcidos al azar por el Viento de los Malditos. La situación es crítica. El Guardián reúne en esta ocasión a sus acólitos, Dimento Raf y Dimento Earl para que uno le sustituya de su longevo puesto. - Dimento Raf -

El Guardián no es el de antaño. Su fuerza ha ido menguando con cada giro invocado al laberinto del Pozo de los Pecadores durante los milenios que lleva al cargo y el caos ha sabido aprovechar esa debilidad para descolocar algunos de los volúmenes que evitan su resurgir. Los libros levitan repartidos por la enorme oquedad con magia primigenia, esparcidos al azar por el Viento de los Malditos. La situación es crítica. El Guardián reúne en esta ocasión a sus acólitos, Dimento Raf y Dimento Earl para que uno le sustituya de su longevo puesto. Para ello, les encomienda la misión  de recoger cuatro de los textos sagrados movidos, complicadísima tarea:


SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS es un juego a partir de 7 años y de 2 a 4 jugadores, creado por Enrico Pesce y Feserica Rinaldi e ilustrado por Pasquale Todisco y Paollo Valerga. Editado por Scribabs y Post Scriptum en 2008 impecablemente, y mejorado posteriormente con una edición deluxe que animo a buscar por la red. Pero, prosigamos:


- ¡¡Uno, nounouno, Dos, dosdosdos, Tres, tresrestres, Catorce, orcetorceorce…!! – Dimento Earl, encantado con la acústica del Pozo de los Pecadores no puede contenerse, mientras el Guardián mira al techo y Dimento Raf silba nervioso con las manos a la espalda.

- Ya sabéis cómo funciona el laberinto. Primero colocad las pasarelas sobre el Pozo a vuestro antojo, y luego usad vuestro volumen de “Incertus Movet in Aere Sospeso” para desplazarlas o rotarlas, accediendo así a los libros y evitar el Caos.  Dispo…

- ¡ Ojete, jetejetejete!- Dimento Earl apunta con la mano al abismo como si empuñara un micrófono esperando el reconocimiento del público (que no llega, claro está)

- ...Disponéis también del “Liber Fidei”, compilación de salmos que os permitirá realizar las más increibles tareas para derrotar a vuestro rival.

Por un momento, el tiempo parece disiparse, mientras los ecos del crujir de la madera y la cuerda rebotan hacia el infinito abismo que es el Pozo de los Pecadores. Las facciones del Guardián se tornan más y más oscuras y Dimento Earl y yo nos abrazamos temblando y castañeteando los dientes del miedo que estamos pasando, por la gloria de mi madre. 

Y ahora, mis pequeños amigos, la partida puede empezar...

Divertidísimo juego disfrutado ya en varias ocasiones con mi hermano Dimento Yoryo, mi amol Diment Aniuska y el mayor de mis retoños. Con la pertinente ambientación esotérica, la experiencia alcanza cotas insospechadas: a la luz de los cirios y acompañada de cantos gregorianos de fondo, casi se puede sentir el vértigo al vacío y el ruido de las poleas al mover la pasarelas.

Dimento Raf triunfal al recoger el último volúmen y Dimento Earl al fondo cayendo en el cruel abismo de la derrota.

Dimento Earl, jamás te perdonaré que no me dejaras poner Radio María para acompañar la partida.

Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.

B.S.O. de la partida: El nombre de la Rosa (1986) - James Horner
Música de fondo de la reseña: Vertigo (2004) - U2
Entradas relacionadas: Jugando con mi enemigo - Réquiem por un juego  
 
Dimento Raf
'Jugón frustrado' y paseador de juegos en bolsa de tela.

Ludoteca: menos amplia de lo que él quisiera. Mengua con cada visita de su discípulo.
Ocupación actual: entrenador personal de Dimento Earl.

3 de junio de 2013

Mónaco mon amour

Surca veloz las calles monegascas al volante de un monoplaza autopropulsado por su arrogancia incombustible. Ayrton Raf, pentacampeón de la F1 en su modalidad de plástico y cartón, as del dado y rey de la velocidad lidera un año más la carrera y cada nuevo paso por meta es saludado con un sinfín de vítores por la masa enardecida congregada en la cara luminosa del tablero. - Dimento Earl -


Surca veloz las calles monegascas al volante de un monoplaza autopropulsado por su arrogancia incombustible. Ayrton Raf, pentacampeón de la F1 en su modalidad de plástico y cartón, as del dado y rey de la velocidad, lidera un año más la carrera y cada nuevo paso por meta es saludado con un sinfín de vítores y aplausos por la masa  enardecida congregada en la cara luminosa del tablero.

Narcisista compulsivo, este Kaisser de cuello achaparrado que compite con una corona de laureles bajo el casco, desoye las órdenes de equipo - su sentido común -  y en el paroxismo de la arrogancia, menospreciando a pecho descubierto esa amenaza en forma de bólido que se cierne sobre su alerón trasero, decide abordar el tramo final del circuito sin asumir demasiados riesgos, deleitándose ya en una victoria que mentalmente suma a su palmarés. Solo 30 casillas le separan del golpe de la bandera ajedrezada, otro más, que certificará su indiscutible supremacía dentro del llamado Círculo de Jugones, pero su inmediato perseguidor, un joven piloto de excéntrico bigote recién ascendido a la categoría reina del lanzamiento de dados, ha apurado al máximo la frenada y sale de la última curva al rebufo del todopoderoso líder del mundial, dispuesto a aprovechar esa ventaja aerodinámica y su mayor velocidad punta para superarle en la recta final. Con una marcha menor, como el número de caras con el que afrontar la tirada más decisiva del circuito, Ayrton Raf se escora a la derecha en un burdo intento de cerrar el paso a su rival cuando éste abandona su estela, pero todo es en vano y al borde de la línea de llegada, el adelantamiento más memorable jamás visto sobre la celulosa del Principado pone fin a la carrera.

Empañada la visera del casco por la incredulidad, el ex-campeón, poco acostumbrado a la derrota, apenas acierta a mantener el coche en pista tratando de reconocerse en la mancha difusa y menguante, cada vez más diminuta, que intuye reflejada en el espejo del retrovisor del nuevo y flamante ganador del Gran Premio de Mónaco: el advenedizo Sebastian Earl. "Una estrella caduca se apaga y otra nace deslumbrando al universo con su desparpajo" murmura para sus adentros antes de alzar embravecido los puños cerrados en dirección al techo de la habitación y gritar desesperado "¿Cómo es posible?"

30 minutos antes

Más temido en el paddock de Home Dimento por su documentadísimo y extenso perorar, siempre con un libreto de instrucciones a mano, que por su fortuna en los juegos con un cierto componente de azar ponderando la mera táctica, Bernnie Eclestone Raf, anfitrión y organizador de esta empresa automovilística, desgrana una por una la reglas del Fórmula D, título editado en el 2008 por Asmodée que ya cuenta con 4 fantásticas expansiones publicadas en nuestro país. El locutor oficial de la retransmisión da paso a la publicidad interrumpiendo una explicación pormenorizada de la normativa vigente y los anuncios de la BGG se suceden uno tras otro en una secuencia interminable que habrá de repetirse en los momentos más cruciales de la carrera.

Los entrenamientos libres y las sesiones clasificatorias se celebran a una sola vuelta en la modalidad para principiantes (básicamente porque así se nos antojó en su momento). Al simplificar la casuística de daños al vehículo imputando cualquier infracción a un marcador genérico de puntos de estructura, Sebastian Earl, probador de una escudería de presupuesto más bien humilde, formado en el método Avanzo lo que diga el dado que antaño desarrollase el mítico piloto argentino Dimento Fangio, demuestra una pericia innata en el manejo de la caja de cambios subiendo o bajando el número de caras del poliedro a lanzar según lo que convenga en cada turno y tirada.

Su trazada impoluta es digna de la telemetría más estudiada: entra en las curvas con la marcha oportuna, reduciendo cuando es preciso, aguanta en ellas el tiempo necesario respetando las paradas obligatorias estipuladas en función de su longitud, ángulo y dificultad, para evitar ser descalificado o acabar quemando frenos y neumáticos en la escapatorias de arena (vías muertas de asfalto en el circuito real, en el mejor de los casos, y una penalización equivalente al número de casillas en que se supere el límite de la curva en el de cartón), sale de ellas pisando acelerador y embrague a un ritmo de vértigo, y en las rectas se muestra intratable, pero sin comprometer la integridad de su carrocería.

A pesar de su inexperiencia, completa una vuelta magistral, la más rápida de la Q3 y logra hacerse, contra todo pronóstico, con la pole. El segundo mejor tiempo y puesto en la parrilla de salida recae en el gran favorito de la velada, Ayrton Raf. Haciendo gala de una displicencia muy celebrada por sus fans, el campeón se cruza con el aspirante de camino a la rueda de prensa y devuelve la tentativa de saludo de éste ofreciéndole una mano flácida tendida en una dirección mientras mira a la contraria acompañando el desaire con una ráfaga de guiños a las pitladies, esas modelos erguidas como estatuas presentes en el reservado de los pilotos. En el fondo, desprecia a ese bisoño advenedizo por considerarle incapaz de mantener la tensión competitiva necesaria cuando se aplique el reglamento avanzado a la partida.

Las condiciones climatológicas empeoran por momentos y la lluvia amenaza con hacer acto de presencia condicionando el transcurso de la carrera. Los monoplazas serpentean por la pista tratando de calentar las ruedas hasta alcanzar su posición en la parrilla; suena un crujir de nudillos y algunos participantes afinan la muñeca rebotando los dados contra el tablero. Semáforo en rojo. Es el momento de la verdad; el olor a gasolina y testosterona resulta embriagador. Sebastian Earl da la vuelta a su cuadro de mandos para chequear los puntos disponibles de neumáticos, frenos, caja de cambios, carrocería, motor y suspensión. Aunque no está previsto parar en boxes, los factores a considerar se multiplican y conviene planificar cada trazada con una mezcla de seso y dado. Rugen los motores; Ayrton Raf sostiene firme el volante y mira al frente confiado en sus muchas horas de juego. Luz verde, comienza el Gran Premio de Mónaco y un inoportuno corte de nuestros patrocinadores trastoca la narración...

35 minutos después, aquí y ahora

La bandera naranja bordada en fieltro de su escudería ondea en lo más alto del mástil y una extraña música de compás sietecuatrochesco brota de la megafonía acompañando los largos tragos que Sebastian Earl le propina al botellón de champán. Ni una gota de alcohol se desperdicia sobre el podio instalado en un tapete marcado por la ausencia del gran perdedor de la jornada.

Concluida la ceremonia de entrega de premios, Ayrton Raf reaparece en escena con la cabeza rapada y luciendo un conjunto de camiseta sin mangas, moreno ultravioleta e hipermusculatura desaforada de la que se sirve para voltear sin gruñiditos de esfuerzo el tablero y propone celebrar una carrera ilegal de deportivos tuneados por ciudad. Sin importarle dar positivo en los controles policiales, Sebastian Earl se aviene a participar en esta competición urbana de la que saldrá igualmente vencedor,  pero esa es otra historia y la publicidad no perdona...


Fórmula D está disponible en Dimento Games al mejor precio.

















B.S.O de la partida: B.S.O. El Golpe (1973) - Scott Joplin
Música de fondo de la reseña: Silent Machine (2012) - Twelve Foot Ninja
Entradas relacionadas: Dimentópolis: Una Mañana en las Carreras


Dimento Earl
'Neófito pendenciero' y discípulo de Dimento Raf.

Ludoteca: préstamos y alguna adquisición vitalicia.
Ocupación actual: reciclando el karma por todas las partidas no echadas.

31 de mayo de 2013

¡Tokyo Saturday Night!

Sobre el amasijo de metal quebrado y vigas retorcidas, sobre las ruinas de cemento, ladrillo y cristal tintado a las que había sido reducido el distrito financiero, se alzaba majestuoso un cibernético simio mastodóntico de 100 pies de altura, más hermoso y peludo que Donkey Kong, aunque peor peinado y algo menos glamuroso. Había un nuevo amo en la ciudad: The King of Tokyo. - Comando Dimento, salvadores de la humanidad -

"El mejor filler de darse de ostias que he probado en la última media hora" Dimento Raf, entusiasmado.

"¡Cuántos dados! Mira, me caben todos en la palma de la mano." Dimento Earl, ensimismado.

Aquí van a caer guantazos y de los que pican.
"Una orgía de azar, cachondeo y destrucción"
También Dimento Earl, pero consciente de estar siendo proyectado hacia la posteridad.

 
"Intenso, divertido, carismático y todo lo que quieras añadir. Pero dale más despacio a la ginebra y termina de hacer la cena"
Dimento Earl's wife con un gesto de crispación desdibujando sus perfectas facciones, secundada por la inquisitiva mirada, superatractiva, lanzada a Dimento Raf por su consorte. (Prolegómenos del ágape en Home Dimento el pasado sábado)


Era la ciudad emblema de la arquitectura anticatástrofes, una urbe abigarrada de estructuras flexibles que doblábanse como el junco ante el cataclismo inesperado y permanecían en pie tras la tormenta, el paradigma de la levitación electromagnética y los mosaicos de plasma,  y la megalópolis hipertecnologizada de cimientos más sólidos jamás concebida por un ingeniero con ojos de ranura estrecha. Pero, ¿acaso puede medirse el hombre a la Furia Primigenia?

Sí, hablamos de la capital nipona o de lo que queda de ella. 

Un ejército de peritos y abogados enviados por las compañías de seguros se batía en retirada, despavorido y sin corbata, por unas calles alfombradas con los cadáveres de especuladores, concejales y dentistas. A pesar del clima de pánico generalizado o puede que debido a ello, la flamante alcaldesa Ani Sake (esposa del expresidente del país más macho de Europa) declinó responder a las preguntas de los periodistas mientras insinuaba que todo ese revuelo de caos, sangre y destrucción a mansalva era parte de un simulacro o de unas maniobras bélicas organizadas por el personal del Zoológico.

Pero sobre el amasijo de metal quebrado y vigas retorcidas, sobre las ruinas de cemento, ladrillo y cristal tintado a las que había sido reducido el distrito financiero, se alzaba majestuoso un cibernético simio mastodóntico de 100 pies de altura, más hermoso y peludo que Donkey Kong, aunque peor peinado y algo menos glamuroso. Había un nuevo amo en la ciudad y se hacía llamar The King of Tokyo.

Atrincherada en el barrio más pijocéntrico de todos, esta bestia parda elefantiásica marcó las lindes de su feudo con un reguero de agria orina áurea como aviso frente al embate de otros engendros arribistas. Y desde ésta su atalaya, se proclamó dispuesta a dar y recibir ostias como panes si no hasta la muerte, al menos hasta la extenuación, pues entre los megamonstruos una rendición parcial no sabe a cobardía ni derrota y con frecuencia, apearse del trono y ceder tan privilegiada posición al mamporrero más dotado de cuantos se agolpen a las puertas del casco histórico y/o también, de confluir 5 ó 6 enormidades esperpénticas en la habitación, de la bahía capitolina puede ser el mejor camino hacia la victoria.

Del creador de las Magic, Richard Garfield, y en primicia para los lectores de De Dimento a Dimento llega King of Tokyo, juego de 6 a 8 dados para críos en edad de hacer la comunión y adultos sin importar su credo, editado en España por Homoludicus en el 2011. Sorprende la poca repercusión que este título ha tenido entre la comunidad bloguera, a juzgar por el reducidísimo número de artículos que se le han dedicado en tan insignes foros. ¿Demasiado sesudo tal vez? En cualquier caso, nos complace ser los primeros en brindarle una reseña en profundidad. (1)

Que os quede clara una cosa: ser un monstruo hipertrofiado de carne o de hojalata debe molar y mucho. Ni madrugones oficinescos ni conflictos familiares, ni presiones hipotecarias ni reuniones del APA, todas esas inquietudes tan mundanas no caben en la filosofía vital, en el ancho pecho preñado de ambiciones genocidas de unas criaturas que desafían al cielo con su estatura. Matar a todos sus rivales sobre el tapete a golpe de dados o ser el primero en acumular 20 puntos de victoria constituyen el leitmotiv, la razón de ser exclusiva de estos portentosos gigantes solitarios.

Traduzcámoslo de forma muy sucinta al lenguaje de los juegos para que todos puedan entenderlo sin bizquear:

Con el marcador de victoria a cero y 10 puntos de vida, se lanzan los dados y el primero en sacar una garra pasa a ocupar la ciudad de Tokio para que de comienzo el festival de tortas. A continuación, se procede a tirar los dados por turnos hasta 2 veces "para conseguir la mejor combinación con la que curarte, atacar, comprar cartas especiales o ganar Puntos de Victoria." (Si la caja lo expresa mejor que tú, copia a la caja...) o lo que es lo mismo, rayos canjeables por cubitos de energía verdes, fundamentales para empezar comprar cartas con superpoderes especiales, corazones con los que reponer nuestra vida, salvo que estés en Tokio, donde no hay cura que valga, tríos, póqueres o repóqueres de unos, doses o treses que nos darán puntos de victoria  y/o zarpazos a repartir a troche y moche.

Si ocupas la ciudad (y también la bahía en partidas a 5 ó 6 jugadores) fostias a todos con tus golpes y si estás fuera, fostias al que está dentro. Ventajas de estar en Tokio: ganas 1 punto de victoria por subir y dos por cada ronda que completes sin bajarte. Desventajas: tus contrincantes van a tratar de fundirte sin piedad y cuando el número de guantazos recibido y los corazones disponibles así lo exijan, te verás obligado a ceder el puesto al último bigardo en medirte el morro a bofetadas para que sea él quién lleve desde ese instante el peso de la corona. Probabilidad de análisis-parálisis: la justa tirando a nula, a no ser que Dimento Earl se ponga a hacer razonamientos estadísticos en voz alta, en cuyo caso compete al jugador de mayor edad de la mesa arrojarle con saña el lote completo de dados a la boca, incluida la pareja adicional de color verde césped.

Finalizada la batalla, tres inmensos cuerpos inertes sirvieron de peana al único contendiente que pudo quedar en pie, una Hiperquimera con cuerpo de meeple, cola de dragón, lengua de Dimento y cabeza de caza del X-Wing, luchadora cicatera y cruel soberana de una megaciudad reducida a cenizas y convertida en un inmenso páramo distópico con vistas al Pacífico. Los pocos que sobrevivieron a la catástrofe vagaron desorientados por este mar de escombros hasta que una figura terrorífica emergió de la bahía para cebarse con las ruinas... ¡Gojira!


Encontrarás King of Tokyo y su expansión, King of Tokyo Power Up en Dimento Games.

Al fondo en un segundo plano, posado de cuerpo entero a contraluz de Gojira.

B.S.O. de la partida: The Fat of the Land (1997) - The Prodigy

Hilo musical de la crónica: Enemy of the Enemy (2003) - Asian Dub Foundation

(1) Listado provisional de entradas acerca de este juego en otros blogs mucho más respetables que éste que lees:

http://www.5mpj.es/5-minutos-tv/1199-5-minutos-tv-king-of-tokyo.html
http://estanteriadejuegos.blogspot.com.es/2013/05/resena-king-of-tokyo.html
http://eltrolldepiedra.blogspot.com.es/2012/11/resena-de-king-of-tokyo.html
http://jugamosuna.es/blog/2013/03/18/jugamos-una-de-king-of-tokyo/
http://eldadodejack.wordpress.com/2012/01/04/resena-king-of-tokyo/
http://www.enanoverde.com/2012/11/resena-kings-of-tokio/
http://dosmaracas.blogspot.com.es/2012/06/jugando-cosicas-xxiv-resena-de-king-of.html
http://melonconjugon.blogspot.com.es/2012/05/el-melonazo-de-abril_01.html
http://juegoenlamesa.blogspot.com.es/2013/05/desprecintando-el-king-of-tokyo.html
http://elpoderdelanillo.mforos.com/1153980/10703014-resena-king-of-tokyo/
http://nomecansodejugar.blogspot.com.es/2013/02/enero-jugon-2013-king-of-tokyo-y-tzolkin.html
http://www.mesadejuegos.es/critica/king-tokyo-haz-el-bestia
http://eauvalladolid.blogspot.com.es/2012/03/king-of-tokio-yo-ensene-godzilla-todo.html
http://magicgirona.es/2012/11/resena-kings-of-tokio/
http://www.devilteam.com/2012/01/king-of-tokio-un-juego-monstruosamente.html
http://rekojejoker.blogspot.com.es/2013/04/king-of-tokyo.html
http://clubjuegosdemesa.com.ar/2013/03/king-of-tokyo-1453

 

30 de mayo de 2013

Música maestro

Si os habéis fijado alguna vez en la parte final de nuestras reseñas, sabréis que rematamos cada entrada con los enlaces a 2 sugerencias musicales: la empleada para componer el texto y hacer de vuestra lectura una experiencia aún más intensa y la utilizada como ambientación sonora de la crónica o la partida reseñada. Consideramos que al igual que las buenas comidas se sirven en compañía de un vino determinado, los juegos de mesa han de maridarse de una buena banda sonora, como las películas. - Dimentos Raf & Earl, melómanos compulsivos -

- Tío, hoy jugamos al Carcassone.

A Pitufo Claypool tampoco le agrada la idea de escuchar a un quinteto de horteras.
- Bueno, pues un poquito de música medieval nos viene que ni pintada.

- Luego seguro que cae una de Zombies!!!

- Pues un poquito de Walking Dead.

- Y para terminar un Parchís...

-Eh.... Primero, no estoy dispuesto a jugar al Parchís, y por supuesto no voy a ponerlos.

- Vaya. A mí me gustaban Parchís.

- A todo el mundo le gustaba Parchís, pero ya no.

- He dicho "me GUSTABAN", Parchís.

- ¡Ah!, perdona.

Si os habéis fijado alguna vez en la parte final de nuestras reseñas, sabréis que rematamos cada entrada con los enlaces a dos sugerencias musicales: la empleada para componer el texto y hacer de vuestra lectura una experiencia aún más intensa y la utilizada como ambientación sonora de la crónica o la partida reseñada. De no ser el caso, si no os hubieseis percatado de ello, os instamos encarecidamente a releerlas todas de arriba abajo y en orden cronológico.

Los dimentos consideramos que al igual que las buenas comidas se sirven en compañía de un vino determinado, los juegos de mesa han de maridarse con una buena banda sonora, como las películas.

Hoy solicitamos vuestra participación: contadnos cuál es la música ideal para ambientar una partida a vuestros juegos favoritos.

Y no te olvides de visitarnos en Dimento Games.

29 de mayo de 2013

Réquiem por un juego

La tenue llamarada de las velas parpadeó al cerrarse la puerta detrás de mí, proyectándose una siniestra sombra oscilante y alargada sobre la única pared desnuda de su abigarrada ludoteca. Maese Raf emergió como escupido desde la penumbra pronunciando la frase que durante meses había temido oír salir de su boca: SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS. Y la recitó una y otra vez penduleando alternativamente los ojos a derecha e izquierda, como tratando de insinuar algo, hasta que asentí con la mirada. - Dimento Earl -

Cuadrado Sator: 1. Estructura con resonancias místicas, esotéricas y quien sabe, si cabalísticas, hallada por primera vez en las ruinas de Pompeya y presente en multitud de iglesias medievales. Se compone de 5 palabras latinas que consideradas horizontal y verticalmente forman un enigmático palíndromo. 2. Cuadrilátero de cartón en cuya lona yace inconsciente y babeante el novicio Dimento Earl, noqueado en el primer asalto de una lucha desigual por Fray Dimento Raf, un peso pesado en eso de golpearse el cerebro a base de movimientos delineados con escuadra y cartabón.


La tenue llamarada de las velas aromáticas del Ikea parpadeó al cerrarse la puerta detrás de mí, proyectándose una siniestra sombra oscilante y alargada, mitad cuervo, mitad dimento, sobre la única pared desnuda de una ludoteca abigarrada. Maese Raf emergió como escupido desde la penumbra portando a dos manos un candelabro asido a la altura del ombligo, y al compás de la luz titilante de un cirio rojo, retorcido y manufacturado también por la multinacional sueca, aunque con fines más festivos, pronunció la penta-frase que durante meses había temido oír salir de su boca: SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS. Y la recitó una y otra vez penduleando alternativamente los ojos a derecha e izquierda, como tratando de insinuar algo, hasta que asentí con la mirada.

Para no romper ese clima de cera derretida, incienso y sucedáneo de vainilla, el Pater Dimento, vestido con una sotana talar o una chilaba color crema (no estoy muy al tanto de la moda no seglar) me saludó en un perfecto latín aprendido gracias a las lecturas de Uderzo y Goscinny:

- Morituri te salutant.
- ¡Ave vos, vetulus phallus! Murmuré inclinando la cabeza muy reverente mientras pensaba en ese título injustamente relegado al puesto 915 del ranking de la BGG, editado hace un lustro en España por Post Scriptum, del que mi maestro era, es y será devoto creyente, vocero y firme defensor sin importar lo que digan las encuestas. Descatalogado de forma prematura, permanece oculto en la trastienda de un puñado de tiendas muy selectas a la espera de una nueva y más sensata generación de jugones que le de buen uso. Y en esas estábamos.

Imagen sin tratar de la mesa de juego. Esa textura etérea e irreal de los objetos retratados se consigue iluminando la escena a base de cirios pascuales.
El domine Raf dispuso con gran cautela el portavelas sobre el tapete, flanqueado por el transportador de ángulos de su retoño y un libro de geometría euclidiana abierto por la página 55. Al doblar el espinazo para realizar esta operación pude notar que su melena, en franco declive, cedía ante la creciente tonsura, "ancha y pálida como una hostia" y casi tan grande como la que estuve a punto de llevarme al hacer dicha observación en voz alta. Alzó de pronto el brazo izquierdo hasta la perpendicular del hombro y pivotó rígido sobre su pie derecho hasta completar un giro de 90 grados que dejó a su dedo índice en la trayectoria de un objeto paralelepípedo situado al fondo de la habitación, en la estantería más remota. Por supuesto, se trataba del S.A.T.O.R.

- Dispones de 3 movimientos rectilíneos a dividir en un mínimo de 2 y un máximo de 4 zancadas, y de un par de secuencias de rotación respecto al eje de tu nariz, para esquivar sillas, sofás, trastos, cachivaches y demás trampas mortales y alcanzar así el juego. Te concedo canjear los pasos al frente por desplazamientos laterales y no te asustes si durante el camino ves que los obstáculos van cambiando de posición. Soy un poco cabroncete, pero si lo logras te haré depositario de mis conocimientos ludicocráticos.
- Hirce maximus, acerté a decir conmovido por la oportunidad que se me brindaba.

Curtido en el tetris y las sopas de letras, me planté en mi destino con la destreza de un bailarín y respetando la coreografía exigida. La caja descansaba en implacable verticalidad y antes de tirar de ella por el lomo, la extraña distribución del polvo sobre la superficie del estante llamó mi atención detectivesca: en un hábitat gobernado por el apelmazamiento de los ácaros, el tramo natural de salida de S.A.T.O.R resplandecía inmaculado, como si dos pantallas de Pronto Jabonoso en paralelo lo protegiesen del inexorable avance de la mugre. O eso pensaba entonces, porque poco después, tras ser crucificado sin piedad en el tablero por Dimento Cícero, supe que se debía a la constante fricción del cartón sobre la madera causada por las incontables veladas en las que este ejemplar había frecuentado nuestra mesa de juego. Prefiero que sea él quien en Dimentópolis explique en qué compañías, cómo y por qué lo sacó estando yo ausente.

Incipit Fabula, por decir algo

- ¿Qué es el Sator? Pregunté movido por una sincera curiosidad.
El "sello al viento de los malditos", un complejo sistema de archivo y almacenamiento bibliográfico diseñado para contener el profundo mal oculto en los libros heréticos y malditos custodiados en el Pozo de los Pecados. Cada ejemplar de la diabolus colection ocupa una posición específica en el laberinto en constante cambio de pasarelas flotantes que se erige sobre el abismo, cuyos secretos solo conoce el Guardián, un bedel ascético en edad de jubilarse. Y así deben continuar, porque de lo contario, de diseminarse desordenados en el vacío, esos saberes prohibidos podrían liberarse de su confinamiento con funestas consecuencias: las lenguas y pulgares de los inocentes lectores tornaríanse negruzcas, marcándoles de por vida con la vergüenza de los placeres ocultos revelados; los amantes se precipitarían al vacío de sus amores despechados desde puentes y balcones, y los gordos se ahogarían en la bañera colmados los pulmones por una capa de sales de baño solidificadas. Un panorama intolerable y puede que irremediable en tu caso -sentenció con una sonrisita sardónica que volvería a asomarse a su semblante media hora después, en los instantes previos al jaque mate que puso a mi monje y a mi orgullo de jugón en posición de decúbito supino.

Como lo que me jode es perder, pero no que me insulten, mis oídos se prestaron a continuar sintonizando el resto de este exordium in extenso:

Pues bien, aprovechando que las fuerzas del Ujier anacoreta encargado de la seguridad de la biblioteca han menguado, un aire procedente del oscuro agujero ha logrado dispersar esos volúmenes sacros y nuestra misión de opositandos consiste en ser los primeros en recuperar los cuatro tomos que éste nos asigne, ayudados de un códice con las instrucciones necesarias para desplazarnos por el laberinto moviendo las pasarelas, un libro de conjuros especiales y una gárgola capaz de bloquear a tus oponentes. Juguemos, juguemos...

Las cartas de colocación que determinan la posición de los libros perdidos no me fueron favorables y los ejemplares cuya restitución me había sido encomendada acabaron repartidos por los rincones más alejados del tablero formando una aspa casi perfecta y muy jodida, achatada solo en el vértice que daba a mi casilla de salida. Afortunado en grado sumo, mi mentore no tardó demasiado en ubicar los suyos y procedió a repartir las pasarelas que ambos fuimos disponiendo por turnos hasta agotar todas las piezas en un intento de proyectar la ruta por etapas que aguardaba a los acólitos a nuestro cargo.

No mejoró mi suerte al descubrir las 5 cartas 'incestus movet' que recibí de manos del Guardián antes de empezar la búsqueda, canjeando a las primeras de cambio el par menos propicio por otra del mismo mazo que, lamentablemente, no serviría mucho mejor a mis intereses, aciaga circunstancia repetida durante buena parte de la primera fase de la partida.

Divididas en 2 clases, estas tarjetas sirven para desplazar o rotar aquellas parcelas con cuya forma o figura coincidan respectivamente. De este modo iremos construyendo un recorrido de puentes contiguos por los que poder movernos, mientras saboteamos las opciones de nuestros contrincantes alterando los tramos cuyo desplazamiento o giro más les perjudiquen. Interprétese aquí el uso de la primera persona del plural como una licencia narrativa o un recurso retórico para referirse a mi constante mueca de insatisfacción durante el juego, abocado como estuve y con caracter permanente a lanzar una mirada atolondrada a las profundidades de la sima, cortados todos los caminos por un monje de risa fácil.

Cuando mis bazas de movimiento mejoraron, Dimento Magister, ya iba un libro por delante y estaba más cerca que yo de hacerse con el siguiente. La situación requería una medida drástica y opté por  aprovisionarme con varias cartas de efecto especial o "liber fidei" para a continuación, en una serie de turnos agónicos y muy reñidos, arremeter contra él con todo mi arsenal de conjuros y salmos esperando un vuelco en forma de milagro que no se produjo. Antes al contrario, la superioridad estratégica  de Fray Dimento Clay y su pegada mucho más contundente terminaron por poner a este aprendiz de geómetra contra las cuerdas, arrinconado en una esquina estéril del tablero, muy lejos de cumplir su encargo, con 2 ejemplares del Malleus Maleficarum bajo el hábito y otros 2 levitando a muchos puntos de acción de distancia, demasiados para un muñeco de fieltro moribundo, demasiados para mi.

Tras besar la lona de la pasarela en la que me encontré aislado en los estertores de la velada, no hubo ruegos por mi recuperación ni tronaron las trompetas celestiales en memoria de mi ego malherido, solo el estruendo de una carcajada vengativa.

Juego no disponible en Dimento Games. No obstante, elevaremos una plegaria al Olimpo de las editoriales para que regrese renovado a nuestras vidas.

B.S.O. de la partida: El nombre de la Rosa (1986) - James Horner
Música de fondo de la reseña: In a bar, Under the Sea (1996) - dEUS


Dimento Earl
'Neófito pendenciero' y discípulo de Dimento Raf.

Ludoteca: préstamos y alguna adquisición vitalicia.
Ocupación actual: reciclando el karma por todas las partidas no echadas.

28 de mayo de 2013

Otaku ma non troppo

Sus vecinos no salen de su asombro: un joven de piel anaranjada y bigote frondoso recorre el barrio al trote canturreando una melodía pugilística mientras desafía al aire con sus puños y al decoro con su atuendo. Luce 2 nunchakus reglamentarios, uno en cada oreja, unas mallas de vinilo fucsias y un busto en escorzo de Doraemon tatuado, sin anestesia, sobre su pecho de fieltro. - Dimentos Raf & Earl, ninjas aventajados de la Providencia -

Glotius Musler, autor del bestseller Utaku ma non Troppo
Los vecinos del distrito madrileño de Tetuán no salen de su asombro: un joven bien parecido, de ojos almendrados,  piel anaranjada y bigote frondoso, ocultas la coronilla y el cogote por el capuchón de una llamativa prenda deportiva de un plateado chillón que da grima, recorre desde hace días las calles del barrio al trote canturreando una melodía pugilística mientras desafía al aire con sus puños y al decoro con su atuendo. Luce 2 nunchakus reglamentarios, uno en cada oreja, unas mallas de vinilo de color fucsia neón ceñidas al bajo torso con un cinturón cosido a base de pins de los Caballeros del Zodiaco y por la brecha de metal dentado de la cremallera rota de la sudadera asoma el busto en escorzo de Doraemon tatuado sin anestesia sobre su pecho de fieltro.

El panorama en Colmenar Viejo, municipio capitalino próximo a la Pedriza, no es más halagüeño. Estas últimas semanas el pueblo ha amanecido con sus farolas y semáforos atravesados por unas cuartillas de cartón decoradas con pictogramas del enigmático oriente, hallándose restos de purpurina en las hendiduras de unos tajos imposiblemente limpios. Una extraña y espigada figura, como arrancada con espátula del imaginario del Greco, merodéa con nocturnidad envuelto en un kimono de látex fosforescente y armado con una baraja de Yu-gi-oh. Sus facciones son de una geometría futurista y la mirada se intuye profunda y gélida tras un flequillo lánguido que nace de péndulos capilares multicoloridos y una mata de mechones erectos que desafían a la gravedad y a su bolsillo ninja por el desembolso en laca que conlleva alzarlos, que no por su alto grado de nivel de superguerrero, no.

Yu-Gi-Oh! (遊☆戯☆王 Yūgiō, traducido al alfabeto latino por esta redacción) es una popular franquicia de manga y anime japonés creada por Kazuki Takahashi, cuyo éxito a nivel planetario llevó al lanzamiento de un CCG (tcc .-aka También conocido como - Colective Card Game, por si sois de los que aún arañan el cascarón con los nudillos) que ha logrado vender trillones de cartas por todo el mundo, dato aún por contrastar, sembrando los cinco continentes con los cadáveres de unos monstruos muy feos.

Dimento Raf, antiguo duelista de Magic y Battle Mus, el de toda la vida, desconoce completamente este juego. Ha visto un par de capítulos de la serie animada y solo por eso, y animado él también por el deseo de que su blog goce del patrocinio de Konami, se siente en la obligación de promocionar el maravilloso evento en el que va a participar su pupilo Dimento Earl: el Campeonato Nacional de Yu-Gi-Oh! 2013, prueba clasificatoria para los Mundiales de Yu-Gi-Oh! y cita ineludible en el calendario lúdico de todo jugón que se precie. Atentos, porque este año se celebrará en Madrid, en el Hotel Husa Chamartín, los días 1 y 2 de junio.


Dimento Earl, cinturón negro de judo y experto sorbedor de sake - nunca servido por sí mismo -, dispuesto a todo con tal de complacer a su sensei, se entrena a conciencia con la disciplina de un crupier para infiltrarse en el torneo y ganar.  ¡Y ganar! ¡Y GANAR!

¿Qué queréis que os digamos? No estamos dispuestos a pagar los 12 euros de inscripción, pero la gloria nos llama.

La semana que viene, crónica del encuentro y palmarés. Raro sería que Dimento Earl no subiese al podio, aunque solo fuese para hacerse la foto y siempre fuera de concurso.

Empezando por la izquierda, Jacinto Susmozas Yagüe y Pedro Gutiérrez de la Rosa, campeón y subcampeón de la edición 2012, felicitándose efusivamente.


¡Preparaos para la batalla!

Y la banda sonora, espectacular:

B.S.O. de la crónica: Manga Japan Bass Boy - H.J. Freaks


27 de mayo de 2013

Una mañana en las carreras

Los rayos de luz proyectaban sombras nítidas sobre el ardiente asfalto del circuito. Mónaco vibraba con especial vehemencia aquella mañana mientras sorbía las últimas gotas de mi bebida carbonatada y ajustaba los retrovisores. Dimento Earl se encontraba unos puestos por delante en la parrilla de salida.  Le vi girarse hacia mí mostrando la peor imitación de Steve McQueen que jamás pude imaginar, alzando su pulgar para luego señalarme con su típica mueca burlona. Avisaron por megafonía de la inminente salida, miré al cielo, me enfundé las gafas y cubrí hasta la nariz con mi pañuelo ajedrezado. Iba a ser una larga carrera. - Dimento Raf -

Los rayos de luz proyectaban sombras nítidas sobre el ardiente asfalto del circuito. Mónaco vibraba con especial vehemencia aquella mañana mientras sorbía las últimas gotas de mi bebida carbonatada y ajustaba los retrovisores. Dimento Earl se encontraba unos puestos por delante en la parrilla de salida.  Le vi girarse hacia mí mostrando la peor imitación de Steve McQueen que jamás pude imaginar, alzando su pulgar para luego señalarme con su típica mueca burlona. Avisaron por megafonía de la inminente salida, miré al cielo, me enfundé las gafas y mecubrí hasta la nariz con mi pañuelo ajedrezado. Iba a ser una larga carrera.

Velocidad, soy velocidad…

Tableraco y ambientorro en Montecarlo.

Formula D es un juego de 8 años en adelante, de 2 a 10 jugadores, creado por Laurent Lavaur y Eric Randall e ilustrado por Nicolas Caniaux, Stéphane Poinsot y Arnaud Simon-Laforet. Se editó en nuestro país por Asmodee en 2008.

E-N-O-R-M-E. Así es el tablero. Bueno, así son los dos tableros que hay que unir para hacer un circuito. Por un lado tiene el  de Mónaco y por el otro al más puro estilo Need for Speed. A los mandos de nuestro monoplaza, competiremos contra los demás jugadores recorriendo el circuito correspondiente, tirando dados diferentes en función de la marcha en la que estemos. Las curvas están acotadas de manera que en nuestro turno habremos de parar en ellas en una, dos o tres ocasiones, dependiendo de su dificultad. Dos modos de juego, uno fácil, para jugar con cualquiera y otro normal, con bastantes más parámetros que le dan más realismo a la experiencia de juego.

Los circuitos están divididos en casillas y dispondremos de un control individual donde nuestra palanca de cambios indicará en que marcha nos encontramos. Los coches una monada, veinte nada menos (10 para fórmula y 10 de tunning).

Empieza la carrera: Dimento Earl sale en primera posición pero se le cala el motor, bizqueando y permitiendo así a Dimento Raf salir en 1ª (dado amarillo) y ponerse en cabeza. Dimento Raf cambia a segunda (dado naranja) y Dimento Earl  arranca por fin en 1ª - ¡OOOOOHHHH! -, quedando más y más atrás. Dimento Raf cambia a 3ª(dado rojo) para encarar la primera curva del circuito mientras saluda a las féminas  y Dimento Earl, ahora sí, continua con normalidad, así como la carrera. Dimento Raf, confiado por lo acontecido en la salida, no ve como Dimento Earl le pisa los talones al salir de la curva de Loews, aprovechando éste para cambiar a 4ª (dado verde) y adelantarle. Dimento Raf contempla anonadado como su rival cambia a 5ª (dado morado) para alejarse a la velocidad del sonido, así como sus opciones de victoria.

Dimento Earl atravesando la línea de meta. Atrás y lejos, muy lejos Dimento Raf dándo una vuelta, sin prisas.

Sueltas las orejeras del gorro de cuero, Dimento Raf adopta la postura al volante más aerodinámica e ilustre que puede para atravesar la línea de meta en último lugar:

- Dimento Earl, ¡juro qué jamás volverás a vencerme!... ¿o tal vez sí?


Fórmula D está disponible en Dimento Games por 35,50 €.

B.S.O de la partida: B.S.O. El Golpe (1973) - Scott Joplin
Música de fondo de lareseña: The Way we Were (1973) - Barbra Streisand
Entradas relacionadas: Jugando con mi enemigo - Mónaco mon amour

Dimento Raf
'Jugón frustrado' y paseador de juegos en bolsa de tela.

Ludoteca: menos amplia de lo que él quisiera. Mengua con cada visita de su discípulo.
Ocupación actual: entrenador personal de Dimento Earl.